Un propietario pierde casi 10.000 euros por no documentar los muebles en su contrato de alquiler

Un propietario pierde casi 10.000 euros por no documentar los muebles en su contrato de alquiler

Una reciente decisión de la Audiencia Provincial de Barcelona ha dejado claro que alquilar una vivienda sin detallar el mobiliario puede salir muy caro. En este caso, un propietario perdió cerca de 10.000 euros al no poder probar que los muebles que desaparecieron de su piso eran realmente suyos.

El conflicto comenzó cuando, tras finalizar el contrato de arrendamiento, el arrendador descubrió que la vivienda estaba vacía. Acusó a sus inquilinos de haberse llevado los enseres y muebles que, según él, se encontraban en el apartamento al comienzo del alquiler. Reclamó judicialmente 9.872 euros, de los cuales 9.500 correspondían al supuesto hurto del mobiliario y 372 euros a daños por un mal uso del inmueble.

El contrato no mencionaba los muebles ni incluía inventario

La Audiencia rechazó la demanda del propietario señalando que en el contrato de arrendamiento no constaba ninguna mención a los muebles ni existía inventario o fotografías acreditativas de su presencia o estado. Por tanto, la vivienda se consideró arrendada como vacía y el arrendador no pudo probar que los bienes reclamados eran de su propiedad.

Los antiguos inquilinos, aunque ofrecieron explicaciones poco convincentes —como afirmar que el piso se alquiló sin muebles por motivos sanitarios, pese a haberse firmado el contrato dos años antes de la pandemia de COVID-19—, acabaron beneficiándose de la falta de prueba documental del arrendador.

En palabras de la Audiencia, sin inventario ni descripción precisa de los bienes muebles, no puede imputarse responsabilidad alguna a los inquilinos por objetos que el propietario dice haber perdido.

Los daños por uso normal no son indemnizables

La sentencia también desestima la reclamación por los supuestos daños en la tarima, recordando que, según el artículo 1561 del Código Civil, el arrendatario debe devolver el inmueble en el mismo estado en que lo recibió, excepto los deterioros producidos por el uso normal o el paso del tiempo. El tribunal entiende que el desgaste del suelo entra dentro de esta categoría.

La importancia de firmar un inventario detallado

Este caso resalta una lección práctica para todos los arrendadores: si se alquila una vivienda amueblada, es esencial elaborar un inventario detallado y completo, firmarlo por ambas partes y, si es posible, acompañarlo de fotografías. De esta forma, se podrá acreditar con claridad qué elementos pertenecen al propietario y en qué estado se entregan.

Un simple descuido en la documentación puede acabar suponiendo una pérdida importante, como demuestra este caso. Contar con asesoramiento legal al redactar un contrato de arrendamiento puede prevenir disputas y proteger los derechos de ambas partes.