La venta de billetes de avión de Ryanair a través de agencias de viajes online se ha situado de nuevo en el foco del debate jurídico y de consumo, ante los incrementos de precio detectados respecto a la web oficial de la aerolínea.
A partir de una encuesta difundida por Ryanair, se señala a plataformas como eDreams, Vola o Tryp por aplicar recargos que, en algunos casos, superarían el 200% sobre el precio original del billete.
Uno de los ejemplos más llamativos es el de la reserva de asiento, donde se ha llegado a identificar un incremento del 249% sobre el importe cobrado directamente por Ryanair, lo que podría resultar incompatible con las exigencias de la normativa de consumidores y usuarios.
Este tipo de diferencias de precio también afecta a otros servicios vinculados al vuelo, como la selección de asiento o la gestión de la reserva, y refuerza la preocupación sobre la opacidad de ciertos recargos en el canal online.
Denuncias ante Consumo y falta de información
Ryanair afirma haber puesto en conocimiento del Ministerio de Consumo estos presuntos sobrecostes hace meses, sin que hasta ahora se hayan hecho públicas investigaciones concretas o resultados oficiales.
Para la Asociación Española de Consumidores, la ausencia de información institucional aumenta la inquietud, ya que corresponde a la Administración aclarar si las prácticas denunciadas vulneran la normativa sobre precios, publicidad y transparencia.
La organización de consumidores incide en que el silencio o la falta de comunicación por parte de la autoridad competente dificulta valorar el alcance real del problema y el posible impacto sobre miles de usuarios que contratan sus vuelos a través de intermediarios digitales.
De ahí que se reclame una actuación clara y visible que, en su caso, derive en medidas correctoras o sancionadoras si se confirma la existencia de prácticas abusivas.
El derecho a saber qué se está pagando
La Asociación Española de Consumidores recuerda que el viajero tiene derecho a conocer con precisión qué concepto está pagando, distinguiendo entre el precio real del billete y las cantidades vinculadas a comisiones, gastos de gestión o márgenes añadidos por la agencia online.
Sin embargo, se denuncia que esa información no siempre se presenta de forma clara, comprensible o suficientemente desglosada, lo que puede inducir a error al consumidor en su decisión de compra.
Desde la óptica de la protección al consumidor, resulta esencial que el usuario pueda identificar qué parte del importe final corresponde a la aerolínea y qué parte responde a la intermediación, para poder valorar si le compensa contratar directamente con la compañía aérea o a través de una plataforma.
La falta de claridad en este punto no solo afecta al bolsillo del viajero, sino también a la confianza en los canales digitales de contratación.
Transparencia y comparabilidad de precios como obligación
El núcleo del problema no se limita a cuánto se paga, sino a cómo se presenta el precio al cliente en el proceso de compra.
La Asociación Española de Consumidores insiste en que las comisiones y gastos de gestión deben mostrarse de forma separada y visible, permitiendo una comparación real entre el precio ofrecido por Ryanair y el que muestran las agencias de viajes online.
La normativa de consumo exige que el precio final sea claro, veraz y transparente, evitando tácticas que puedan confundir o distorsionar la decisión económica del consumidor.
Cuando no se desglosan adecuadamente los recargos, se dificulta la competencia leal entre operadores y se debilita la capacidad del usuario para elegir la opción que realmente le resulta más conveniente.
En este contexto, la Asociación considera imprescindible que el Ministerio de Consumo abra las investigaciones necesarias y, si procede, adopte medidas para garantizar un mercado de viajes online más transparente, en el que los consumidores puedan comparar precios en igualdad de condiciones.